Título: Body of Lies (Red de mentiras)
Año: 2008
País: EEUU.
El exacerbado mundo imaginario que construye Riddley Scott, genera ciertos cánones de comportamiento en la analogía de dominador-dominado. Esta dualidad de imposición, pretende polarizar implícitamente las ambiciones económicas y políticas con que trabaja la asociatividad que se ha tejido a través de toda la historia de la humanidad.
“Red de Mentiras” protagonizada por Leonardo Di Caprio y Rusell Crowe, pretende insidiosamente configurar una realidad violenta y traumática, donde los deseos preconcebidos de un imperialismo nefasto, trasciende las mentalidades políticas y sociales de la “democracia” Estadounidense.
El film de esta manera, lleva al espectador a un escenario lleno de acción y drama, y la forma en como la CIA y el departamento de Inteligencia de EEUU, interviene en las políticas gubernamentales de los países del Medio Oriente.
El propósito que tiene Rusell Crowe como agente de la CIA, es capturar a uno de los máximos líderes terroristas del Medio Oriente. Para ello tiene a Di Caprio como agente infiltrado en las líneas de espionaje, quien a su vez protagoniza un lío amoroso con una Israelí.
El espacio-temporal de la película concierne a una estructura bastante locuaz y pertinente, desde Manchester, Washington, hasta Jordania, Emiratos Árabes, Arabia Saudita, etc. Una red de mentiras que se interrelaciona entre los agentes de la CIA y los agentes de seguridad de Jordania, ocultando y creando información nueva, mentiras tras mentiras, fraguando con el hilo catalizador de realidades impuestas e imaginarios transgresores desconocidos.
Leonardo Di Caprio logra concatenar e interpretar una de las máximas actuaciones que ha llevado a cabo (comparado sólo con el papel que realizó en Los Infiltrados) en Estados Unidos.
Una película cargada de efectos especiales, de un lenguaje cinematográfico excelente, y un melodrama cargado de herramientas interpretativas de coacciones políticas. Sin embargo esta última conjetura basada en el discurso potente de la dominación, derrumba todo tipo de argumentación socio-histórica del conflicto. Se trata de establecer e imponer “verdades ciertas” sobre un mundo desconocido, sin siquiera dejar en la boga del espectador, una propuesta interpretativa de argumentación libre.













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