La historia oficial es conocida: el Fürher, Adolf Hitler, se suicidó en abril de 1945 momentos antes que los Aliados entraran triunfantes a Berlín. Claro que hay quienes afirman que no se suicidó y que las tropas norteamericanas lo asesinaron; así como no faltan los que dicen que escapó a sudamerica. La idea es que, ateniéndonos a la versión histórica, la muerte de Hitler fue el paso decisivo para el término de la Segunda Guerra Mundial, ya que después de la Alemania Nazi, caerían Mussolini y sus facistas, dejando solos a Japón y su imperio.
También son conocidos algunos de los atentados contra la vida del Führer, y una de las más famosas entre ellas es la Operación Valkiria, ya que fue gestada nada menos que por un grupo de disidentes al régimen nacional socialista y sus atrocidades. La historia en sí ya había sido llevada al cine y la televisión al menos una quincena de veces y, claro, faltaba la versión gringa del asunto.

Es así que bajo la dirección de Bryan Singer, Tom Cruise da vida, una vez más, al Coronel Claus von Stauffenberg, un militar consecuente con su nación, pero no con la deformidad Nazi. Acostumbrado a manifestar lo que piensa, es transferido al Afrika Corps, donde después de un ataque es herido de gravedad, por lo que es enviado a Berlín. Paralelamente, un grupo de uniformados disidentes, junto a un grupo de políticos renuentes del partido, organizan una trama para eliminar a Hitler y su círculo interno para devolver la democracia al pueblo alemán y negociar la rendición ante las fuerzas Aliadas. No faltará, entonces, que este complot sea luego orquestado por von Stauffenberg, quien planifica hasta el más mínimo detalle para lograr el cometido.

Basada en hechos reales, ya todos sabemos como la historia termina, por lo tanto ¿para qué molestarse en ir al cine si ya sabemos el desenlace del dilema? Quizás gracias al por qué fuimos aver La Pasión del Cristo, o las películas de Rocky (no importa cuánto reciba, siempre ganará la pelea); pero lo más importante a la hora de decidirse en comprar las entradas para Operación Valkiria, es simplemente porque Bryan Singer sabe utilizar el suspenso y mantenerte al borde del asiento esperando a que sí puedan eliminar al Führer y acabar con el nacismo de una vez por todas. Eso y las excelentes actuaciones que Operación Valkiria posee: Bill Nighy y Tom Wilkinson (como los generales Friedrich Olbricht y Firedrich Fromm), siempre soberbios en sus caracterizaciones, al igual que Kevin McNally como el desesperado Dr. Carl Goerdeler. Terence Stamp siempre sobrio como el General Ludwig Beck, y Tom Cruise como… Tom Cruise.

Operación Valkiria es una buena película de acción, de guerra y de suspenso que deja un resto de dramatismo, en mi opinión necesario para el tema, sólo hacia el final. A veces se torna tediosa pero logra surgir por la tensión de sus intérpretes, y es lamentable que el personaje de Kenneth Branagh, el Mayor General Henning von Tresckow, hubiese estado tan poco tiempo en pantalla, ya que era el vínculo de la razón entre la operación y los ideales de Stauffenberg.













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