Leopoldo tenía 18 años cuando fue el golpe militar. Estaba haciendo el servicio y, sin que nadie le preguntara si estaba de acuerdo o no, lo obligaron a participar en él. Hoy quiere saber si para todos los conscriptos que estuvieron ese año fue tan traumático como lo fue para él. Lo que descubrió, es tan dramático como la otra cara de la historia.
Lo que más me gustó de este documental, es que contó precisamente esta historia, la que a mi me faltaba para completar o intentar completar un poco más el cuadro. A mi no me gusta este tema cuando la gente se pone cerrada de mente, sobre todo porque, cuando hablo con gente de izquierda, me tratan de facha y cuando hablo con los de derecha, me tratan de comunista. Supongo que es algo que le pasa a la mayoría de la gente de mi generación y que está cansada de escuchar quién fue el bueno y quién fue el malo, si estaba bien, si era necesario o no. El golpe ya pasó, no se evitó, es algo que está en nuestra historia. Las cosas horribles ya pasaron y aunque muchos dicen que nadie habla sobre el tema, siempre escuchamos noticias sobre los Detenidos Desaparecidos, sobre los torturados, los exiliados, sobre todos. Y no digo que eso esté mal; lo que está mal, es que cuando nos cuentan esas historias, lo hacen para llenarnos del odio que no nos corresponde a nosotros como generación. Nosotros tenemos que conciliar, ayudar a salir adelante. Y digo todo esto, porque Leopoldo Guitiérrez muestra con este documental, que no todos los militares eran tan malos. Al menos no los que hacían el servicio en esos años. Y, horror, creo que ayer nada más escribí que las guerras son horribles porque en su mayoría, la hacen niños de 18, 20 años. Acá pasó lo mismo; miles de jóvenes, mayormente de clase social baja, tuvieron que armarse y amenazar a sus propios vecinos porque estaban haciendo el servicio. Y obedecían o los mataban. O los tenían convencidos de que estaba bien. O, simplemente, eran adolescentes y tener un tremendo fusil en la mano les daba ínfulas de poder, se sentian como héroes de película de guerra. ¿Por qué no?, eran jóvenes y no entendían del todo lo que hacían. Este documental nos habla de eso y de otras cosas que muchos soldados pasaron sólo por ser conscriptos en el peor año de Chile. No sé por qué siento que puede ser conciliador, quizás porque está tomado desde un punto de vista conciliador y nadie habla de venganza, la mayoría de estas personas quieren reconciliarse con ese pasado que no quieren tener y ahí está, por ser militares, porque hacer el servicio es para muchos de ellos, la única oportunidad de tener una casa, ropa, dinero para hacer una carrera. Y Obedecer es la primera regla de los militares, la segunda es ser Leal. Lo que pasó con estos jóvenes es igual a lo que pasó en Antuco. Muchos jóvenes murieron por seguir órdenes “criminales” como dijo alguien en la sala y los que no murieron, quedaron marcados de por vida.
Este documental tiene una hermosa fotografía, una bonita dirección, un buen montaje, linda música. No sé si los vi mal o qué, pero de verdad siento que a través de película como esta o como la de Patricio Guzmán podremos alguna vez, llegar a una conciliación. A reconciliarnos con ese pasado horrible que tenemos como país y aprender a mirar adelante con esperanza y sin resentimiento. Para eso tienen que pasar muchas cosas que sé no pasarán. Pero soñar es gratis, dicen por ahí.













resulta..
Cuando era mas chico siempre crecí con la idea de que todos los milicos eran asesinos. Una idea un tanto sesgada pero tampoco absurda. Sin embargo luego de leer un libro de Steve Stern que por los demás se lo recomiendo a todos llamado “La caja de la memoria en vísperas a la detención de Pinochet” hay un capítulo especial sobre la gente que apoyaba el golpe y el “gobierno” militar.
Distintas entrevistas que muestra el historiador para ver los motivos de justificación para ejecutar un golpe de estado.
Ahí aparece la entrevista a un conscripto, donde deja entrever las discrepancias que tenian con los altos mandos y que a raíz de “la guerra” que estaban viviendo, las órdenes no podían desobedecerse. “Eran ellos o era yo”, añadía el militar entrevistado.
Esos jóvenes de 18 años reclusos que no tenían idea de la vida ni de la muerte, sólo cumplían con su deber. No estoy justificando su accionar violenta contra miles de inocentes, sino mas bien, cae en la lógica de un trauma que hasta el día de hoy no pueden sacarse de la mente, y que sienten una culpabilidad eterna en sus corazones.
Mirado desde otra perspectiva, el asunto fue mas complejo de lo que la mayoría cree..
En fin, trataré de conseguirme el material
Saludos.
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