Crimen Sin Perdón

Verdad reconocida es que miles de personas (casi un millón al año) son “tratadas” por comercio sexual a nivel mundial. Buena parte de ellas lo hace por subsistir, otra fracción lo hace contra su voluntad y pasan a ser esclavos sexuales. La gran mayoría de ellas siendo de países tercermundistas como el nuestro. Los gobiernos de las potencias hacen caso omiso de esta problemática ya que a su economía no les afecta, por un lado, ya porque son negocios relacionados con mafias internacionales que constantemente cambian su centro de operación o lo tienen dividido a lo largo y ancho del mundo, por otro; o, quizás el peor de los casos, porque son personas de países pobres las víctimas.

Crimen Sin Perdón nos relata una de estas dramáticas historias, la de dos chicas, la polaca Verónica (Alicja Bachleda) y la mexicana Adriana (Paulina Gaitán), que son secuestradas por mafiosos rusos para comeciarlas sexualmente; y la historia de Jorge (César Ramos), el hermano de esta última que será ayudado por Ray (Kevin Kline) un policía norteamericano para encontrarla.

Basado en el artículo escrito por Peter Landesman para la New York Times Magazine, acerca de la trata de blancas de niñas mexicanas en San Diego, “Sex Slaves on Main Street”, el guionista de Diarios de Motocicleta, José Rivera aborda el tema en una película que, si bien el tema da para muchísimo, cae en la dramatización intensa de las situaciones, al punto de que debe ser muy interesante el hecho de leer el artículo de Landesman.

Ahora el por qué (y con el dolor de mi corazón, pues una de las funciones del cine es sensibilizar respecto a ciertas problemáticas) paso a explicar las razones.

La primera media hora de la película es la más intensa de toda la obra, ya que es absolútamente real. Nos muestra el cumpleaños de Adriana y el cariño que le tiene Jorge. Viven sólo con su madre y es Jorge quien entrega parte del dinero obtenido a punta de engaños y robos. Por otro lado vemos a Veronica llegar junto a una amiga a méxico, donde su contacto para llegar a los Estados Unidos es en realidad una madame que las rapta antes de poder escapar ilesas. Lo mismo sucede con Adriana, y Jorge al enterarse de que los rusos se la llevaron, decide rescatarla a todo lugar.

El problema es que después de la primera media hora aparece el personaje de Kevin Kline, él actor reconocido de la película. Es Kline el enganche y no aparece hasta bien entrada la historia. Lamentablemente esta iba muy bien hasta que entra este personaje con sus propias dificultades y demonios del pasado que se unen a los de Jorge, Veronica y Adriana.

El otro error es que al principio reconocemos a Veronica como una protagonista de la historia, pero su importancia mengua durante la premisa y sólo recobra su sitial al final. O lo inverosimil que resulta el que la dueña de la subasta, interpretada por Kate del Castillo, le cree confusión a Ray por creer ver en ella a su hija perdida… y todo por uno falsos lentes de contacto.

Crimen Sin Perdón es el caso de aquel guionista que quiere (y logra) tirar toda la carne a la parrilla. Entre más mejor. Entonces, ante el superhabit de personajes (para qué hablar de los minutos en pantalla de la esposa de Ray… ¿no bastaba con sólo escucharlo hablar al teléfono?), el creador en cuestión hace notar más y más los dramas propios de cada cual. Por lo tanto, la historia se desmembrana y lo que en principio parecía más importante, no lo era tanto al final.

Lo bueno de la película es que es a momentos cruda e intenta reflejar el status quo de la esclavitud a que se ven forzadas las dos muchachas, y la ineptitud de las autoridades Norteamericanas al tratar el caso, junto con otros memorables momentos aislados como el caso en que Jorge le recalca a Ray que todos son Americanos, no tan sólo los gringos cabrones.

interesante la peli...

interesante la peli pero me gustaria hacer una pregunta
¿Qué elementos definen los casos de Adriana y Verónica como casos de trata de mujeres y no simplemente como secuestros?